martes, 21 de febrero de 2012


Ahora en mi tierra árida comienzo mi renacimiento, mi reaparición en cualquier tierra diferente. Deje la ciudad una semana, vine y me despido de mis seres tan queridos, ¿y el francés? Nos desviamos del apego un poco, el en Francia yo en mi pueblo, sintiendo como todo es igual y diferente. Después de tan condolido distanciamiento, iniciamos el desenlace, habitamos el HABITA un hotel “boutique” con ambiente hogareño y sus respectivos precios de mini bar. Manejando contra corriente, tomando fotos mentales a mí misma de forma neta hasta llegar al aeropuerto el final se acerco en dos ruedas gigantes que me hundieron un poco en el cementado como un clavo, adiós- dijimos-no voltees-. Camine hacia mi vuelo al más estilo militar como anestesiada, con las maletas repletas de espera entrando por rayos x’s y saliendo en brotes de fe. Aborde el avión repitiendo -asiento 5 ventanilla izquierda, asiento 5 ventanilla izquierda- sentada al lado de un anciano vendedor. Dos horas de vuelo el dolor se condenso, se hizo nube, llovió, salió el sol y la ventana hizo el efecto de lupa quemándome seis milímetros de corazón. Ahora en mis tierras el sol ataca con indiferencia mi piel intoxicada, mi sonrisa insuficiente, mi ausencia de amour, provocando el silencio atroz de toda esperanza rota. Mi casa, mi casa de adolescencia manchada con la mugre del tiempo difícil. Con mis mascotas amadas meneando la cola como espantando el aire adolorido. Tarde de mayo, de las madres y me quejo(...)

1 comentario:

posturaviciosa dijo...

Que deep todo el blog. Me encantó.