jueves, 26 de abril de 2012



evócame, dígame que yo soy la que lo cura.
en la mañana invócame que llegare con el alba.
con el pelo enmarañado y el alma blanca.
nos acariciaremos las pieles un dia o dos,
haremos del tacto chispas de goce y en la inocencia de dudar el besarnos en publico, yo te responderé si con un beso minúsculo.
evócame, deséame para que tu cuarto, el oscuro, nos vea un día o dos.
comentarte con los ojos a luz media el que me gustan tus manos las que ven con luz alta.
que la vida ocurra, que la muerte viaje.
que todo pase aunque yo me pierda, y mi mundo, mi mundo por semanas cambie.

Su espalda en cada espalda

En el cristal de cada ventana que acorrala mi aire afuera,
Mis pestañas ya no mueven sus cabellos rubios.
Sin ese te amo que se cortaba en mi primer palabra del dia y sonaba a ninguna palabra con voz ronca.
Cada espalda es su espalda levantándose desnudo después de la noche.
El ojo mas oscuro es su ojo claro,
Su azul con mi piel ocre,
Su musculatura en la pupila inigualable.
Cada espalda me recuerda a su columna levantando mis templos.
Con el alma comprimida después de cada amante.Queme ya con nicotina su terminal caricia.
Envidio los ventanales abiertos hacia ti,
Reviento mi humo para así formar tu rostro en mi espacio Corrido.
En el cristal de cada ventana que acorrala mi aire afuera,El suspiro aislado, 
el mismo que aturdía su espalda.


Cada espalda es su espalda.
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